domingo, 30 de noviembre de 2014

Las cosas de Georges Perec.



Citada por Mazower en su obra La Europa negra es una novela fundamental para entender los procesos silenciosos que erosionaron las ideologías del siglo XX y un diagnóstico certero de las contradicciones sociales de la edad dorada, del bienestar y el consumo emocional. Se lee en poco tiempo, apenas 150 páginas. La cita final de Marx es la síntesis analítica perfecta para una lección descriptiva. La recomiendo.  


Y así fue como, poco a poco, insertándose en la realidad de modo algo más profundo que en el pasado cuando, hijos de pequeñoburgueses sin talla, y luego estudiantes amorfos e indiferenciados, sólo habían tenido del mundo una visión mezquina y superficial, empezaron a entender lo que significaba ser gente bien. 

Esta última revelación, que no fue tal en el sentido estricto de la palabra, sino el término de una lenta maduración social y psicológica, de la que les hubiera resultado difícil describir los estados sucesivos, completó su metamorfosis.

¿Dónde estaban los peligros? ¿Dónde estaban las amenazas? Millones de hombres lucharon antaño, e incluso luchaban aún, por pan. Jerome y Sylvie no creían que se pudiera luchar por divanes Chesterfield. Pero, no obstante, hubiera sido la consigna que los habría movilizado más fácilmente. Pensaban que nada los concernía en los programas, en los planes: no les importaban las jubilaciones anticipadas, las vacaciones alargadas, los almuerzos gratuitos, las semanas de treinta horas. Querían la superabundancia; soñaban con platinas Clément, con playas desiertas para ellos solos, con viajes alrededor del mundo, con grandes hoteles.
El enemigo era invisible. O, mejor dicho, estaba en ellos, los habría podrido, gangrenado, destrozado. Eran los que pagan el pato. Criaturas dóciles, fieles reflejos del mundo que se mofaba de ellas. Estaban hundidos hasta el cuello en una tarta de la que sólo obtendrían las migajas"



sábado, 1 de noviembre de 2014

EL NUEVO TRAJE DEL EMPERADOR

Un libro interesante, se lee del tirón, aquí os dejo una selección de notas.


En 1994, el historiador marxista Eric Hobsbawm afirmaba con rotundidad lo siguiente: «la razón por la que los diseñadores de moda, unos profesionales poco analíticos, consiguen a veces predecir el futuro mejor que los vaticinadores profesionales es una de las cuestiones más incomprensibles de la historia, y para el historiador de la cultura, una de las más importantes». No era una declaración cualquiera. En primer lugar, porque pocos historiadores antes de Hobsbawm se habían atrevido a incluir la moda como objeto de estudio. En segundo lugar, porque estas palabras abrían uno de los capítulos esenciales de su obra magna: Historia del siglo XX (The Short 20th Century), un repaso por las décadas entre la Primera Guerra Mundial y la caída de la Unión Soviética, estructurado en torno al enfrentamiento entre los dos bloques hegemónicos de la Guerra Fría. 


En el preciso momento en que el libro de Hobsbawm salía de la imprenta, la actualidad del mundo de la moda desmentía esa ausencia de capacidad analítica que atribuía el historiador a los diseñadores. Fue en ese año cuando Claudia Schiffer, icono de la faceta más mediática —y aparentemente frívola— de la industria, cerraba un desfile ante un público de sorprendidas aristócratas europeas con un diseño de alta costura que llevaba bordados algunos versos en árabe. Su autor no era otro que el alemán Karl Lagerfeld, director creativo de la maison Chanel, uno de los buques insignia del lujo francés. Al mismo tiempo, también en París, llegaba a las tiendas una colección inspirada en la indumentaria de los judíos ortodoxos. Su artífice, Jean Paul Gaultier, encargó al fotógrafo Peter Lindbergh una instantánea donde todas las top models del momento aparecían vestidas como rabinos del Marais, con la única diferencia de que cada diseño era prácticamente una pieza de alta costura, con carísimos materiales y muchas horas de confección artesanal. Si hubiéramos salido del desfile de Chanel o de la tienda de Jean Paul Gaultier en aquel 1994, probablemente nos habríamos topado con una valla publicitaria perteneciente a otra marca icónica de la década —la italiana Benetton— que, en este caso, presentaba una imagen exenta de todo glamour: el uniforme ensangrentado de un soldado abatido a tiros en la guerra de Bosnia, que entonces atravesaba uno de sus momentos más cruentos.

Ninguno de estos tres gestos pasó desapercibido. Alguien creyó distinguir versículos coránicos en el vestido de Chanel (en realidad era un poema amoroso), y el modelo fue destruido tras las protestas de las numerosas clientas árabes de la casa. A su vez, la colección de Gaultier fue duramente criticada por los que veían en ella una falta de respeto y la frivolización de una comunidad religiosa. Mientras tanto, Oliviero Toscani, autor de la campaña de Benetton, fue acusado por enésima vez de emplear una cuestión sangrante —nunca mejor dicho— como herramienta publicitaria para vender prendas básicas de algodón.

Sin embargo, no se puede acusar a Lagerfeld, Gaultier o Toscani de permanecer encerrados en la torre de marfil que para muchos constituye el mundo de la moda. Una década después, el sociólogo John Gray analizaba en Al Qaeda y lo que significa ser moderno los rasgos que, en retrospectiva, habían marcado los años posteriores a la caída del muro de Berlín, y llegaba a la conclusión de que, lejos de desvanecerse en un positivismo post-histórico, los conflictos religiosos eran el signo de los nuevos tiempos. ¿Supo ver la moda más allá del optimismo reinante en los años 90? Los ejemplos de Chanel, Gaultier y Benetton así lo indican. También respaldan esta teoría varios estudiosos de la cultura que, durante décadas, han afirmado algo que todavía hoy es necesario repetir: la moda, bajo su aparente superficialidad, es un medio enormemente eficaz para tomarle el pulso al presente (...)

Tal vez las etiquetas de frívola y anecdótica le sirvan a la moda para situarse en una posición en la que todo está permitido; cualquier movimiento es visto como una extravagancia inofensiva que, a lo sumo, desata breves polémicas. Sin embargo, es esta aparente vacuidad la que logra que sus mensajes lleguen a todos los rincones de la sociedad, de Zara a la galería de arte, del barrio deprimido a la convención política. Quizá, en lo que a estudios sociales se refiere, haya más material para el análisis entre las páginas de una revista o de un catálogo de moda que en cualquier número de Le Monde Diplomatique (...)

Una de las acusaciones que suelen achacársele a la moda es que se apropia de elementos originales con el propósito de devolverlos a la sociedad vacíos de significado y así poder comerciar con ellos como tendencias o, a lo sumo, asociarlos a la subcultura de origen de una forma frívola y carente de subversión real, sólo estética. No hay más que ver los titulares que la moda ha escrito cuando se trataba de retratar el punk —estilo rebelde, transgresor, atrevido— o cómo en la actualidad varias producciones se refieren a las camisas de cuadros y las medias rotas como «la fiebre grunge». Sin embargo, para que el estilo de las subculturas llegue a ser de interés general en la industria —al margen de que un diseñador concreto las use como inspiración— debe haber una o varias figuras mediáticas que ejerzan como intermediarias entre el grupo y los medios de comunicación.

En sus inicios, las innovaciones más transgresoras se introducían a través de la aristocracia. Todos pensamos que reyes y nobles deben observar un estricto código indumentario para neutralizar las posibles críticas. Sin embargo, figuras como la de Eduardo VIII, el duque de Windsor, evidencian lo contrario: su estatus le permitía introducir en el palacio prendas asociadas al deporte, a la vida rural e incluso a ciertos gremios laborales. Podía permitírselo; su posición lograba que la sociedad lo viera más como una innovación que como una osadía. Muchos aristócratas hicieron lo mismo, y fue así como el tweed, la gabardina o los botines entraron en las ciudades y en la moda.

Desde hace algunas décadas, hay una nueva estirpe que ostenta los mismos privilegios anteriormente reservados a nobles y mandatarios: las celebridades. Pueden surgir de la propia subcultura y acabar siendo un fenómeno de masas —como los Ramones o Bob Marley— o pueden, simplemente, configurar su personaje —un look basado en sus propias reglas— con elementos que combinan el lujo, la tendencia, lo local y lo subversivo. Eso, sin embargo, no les impide utilizar su peculiar estética para propagar mensajes que tienen que ver con lo social e incluso lo ideológico. Probablemente son las culpables de la muerte de ese complejo sentido de la autenticidad que vertebra a las subculturas pero, al mismo tiempo, son las causantes de que muchos comiencen a interesarse por temáticas hasta entonces desconocidas —o indiferentes— para ellos. Al fin y al cabo, un político, un activista o un intelectual tienen mucho menos poder persuasor.

Pero no todas las subculturas surgieron del rechazo al contenido político imperante. Algunas, incluso, reivindicaban asuntos tan aparentemente banales como el poder vestir con prendas asociadas a otra clase social. El derecho a la elegancia y a la moda de las altas esferas fue el germen del movimiento mod, hoy convertido en una referencia habitual de la generación Instagram. De ascendencia obrera, con trabajos poco cualificados y peor remunerados, los mods no aspiraban a cambiar sus condiciones de vida, ni siquiera les preocupaba la movilidad social; sólo pretendían encargar sus trajes en las mismas sastrerías que vestían a la más rancia élite británica. Podían pagarlo: sus ingresos iban íntegramente destinados al cuidado de su aspecto, y, una vez solucionado el problema económico, su único obstáculo era la convención social que presuponía que un chico de clase obrera no podía vestirse como un banquero de la City.

Tampoco los jóvenes españoles de barrios deprimidos que mantienen un estilo configurado con todas las señas del lujo —marcas, logos, oro, complementos, cosmética, fitness—, y entre los que podemos identificar estereotipos a vuelapluma como la choni, el cani, el chandalero o la poligonera, parecen encajar en la base subversiva que se le presupone a una subcultura. No están más politizados que otras clases y, más allá de cuestiones reivindicativas, su estrecho sentimiento de pertenencia a unidades sociales como el barrio, la familia o el grupo de amigos les ha hecho construir una identidad que no necesita ser refrendada por convenciones sociales acerca del gasto, la ostentación o el mal gusto.

Una dinámica aparentemente similar es la que caracteriza a los chavs ingleses, objeto de un magnífico estudio del joven sociólogo británico Owen Jones. Sin embargo, sería inexacto equiparar lo chav con lo choni o con otras formas identitarias de clase baja como lo gangsta, el ghetto fabulous o el quinqui. Los chavs son el resultado de una situación de presión social extrema que tuvo sus inicios en el discurso neoconservador de Margaret Thatcher y que ha ido evolucionando hacia la estigmatización de ciertos sectores por parte de los medios de comunicación y el orden social mayoritario. Una de las consecuencias más visibles de la eclosión chav —y de su reducción a estereotipo risible— se produjo, precisamente, en el mundo de la moda: la marca Burberry, el emblema más paradigmático de la industria de la moda británica, se vio abocada a una reestructuración radical —cierre de tiendas, cambio en la directiva y en la estética— cuando este colectivo se apropió hasta la extenuación del estampado de cuadros tan característico de la firma. Muchas marcas se han quejado públicamente al ver cómo su target se ampliaba hacia terrenos no deseados, pero ninguna alcanzó el nivel de rechazo de Burberry, lo que ilustra hasta qué punto todas las casas de lujo poseen, implícitamente y por definición, un posicionamiento social excluyente.

No en vano los mismos que consideran la moda —y el traje— como un elemento meramente accesorio en el devenir histórico están plenamente familiarizados con movimientos sociales cuyo emblema es, precisamente, la vestimenta. Los sans culottes de la revolución francesa presumían de no vestir la prenda característica de las clases acomodadas; a su vez, el peronismo argentino disfrutó de una amplia base social entre un sector que se definía a sí mismo como «descamisados», reivindicando con orgullo un apelativo que sus adversarios habían empleado contra ellos de forma despectiva; algo muy similar a lo sucedido en España durante el 15-M, cuando un término esgrimido por la prensa de derechas para referirse a los manifestantes (perroflautas) acabó siendo asumido como seña de identidad, y dio lugar a variaciones tan inesperadas como «yayoflautas». Del mismo modo, uno de los primeros movimientos feministas de mediados del siglo XIX terminó cediendo el nombre de su fundadora —Amelia Bloomer— a los pantalones anchos —hoy denominados bloomers— , que eran su prenda más característica. Por otro lado, en el lenguaje anglosajón es habitual distinguir entre blue-collar y white-collar worker para aludir a las diferencias laborales y sociales entre los trabajadores manuales —que visten camisa o mono azul— y los de oficina, que no necesitan manchar su camisa blanca. Son apelativos que no se limitan a dichos trabajadores en sí, sino también a los ambientes que frecuentan y a sus condiciones de vida (podemos hablar de restaurantes, tiendas o barrios blue-collar, por ejemplo). 

Tampoco hace falta irse tan lejos. 
Términos coloquiales como chandalero o gafapasta no sólo definen una forma de indumentaria, sino dos estilos de vida enfrentados cuyas diferencias van mucho más allá de la ropa. A fin de cuentas, cuando un grupo social quiere distinguirse del resto y alejarse de las normas mayoritarias, lo primero que hace es ponerse frente al espejo. Y, en esa situación, se preguntan lo mismo que nos preguntamos todos: ¿qué me pongo? (...)

Bourdieu, en su análisis de la moda como catalizador social, se refiere a dicho proceso como «la revolución Chanel»; lo suyo no fue un cambio en la estética del momento, sino una transformación de los valores culturales asociados a la mujer. Por primera vez, y gracias a una chaqueta de tweed, unos zapatos planos y un vestido negro de corte recto, la mujer no era objeto, sino sujeto de la moda: la idiosincrasia burguesa, baluarte del esfuerzo, la sobriedad y el éxito en los negocios, había hecho de las mujeres un elemento decorativo que, a golpe de corsé, miriñaques y otras prendas que dificultaban la movilidad, daba cuenta de la fortuna de su esposo; Coco Chanel, sin embargo, creó un uniforme que las liberó de su destino. Por primera vez, las aristócratas y las burguesas de clase acomodada desearon vestir con el color de sus doncellas —el negro—, utilizar un tejido basto y poco majestuoso —algodón— y reivindicar su derecho a la libertad de elección con prendas que les facilitaban el camino. Por primera vez, una marca de moda se establecía como una empresa de factura millonaria y abría el camino a un modo de entender el sistema —licencias de productos, perfumes, vallas publicitarias— que permanece en nuestros días

Y como en casi todas las revoluciones sociales, el cambio de paradigma acabó dejando paso al conservadurismo. Desde que creara estos hitos indumentarios en los albores del siglo XX, la marca fundada por Chanel no ha cambiado nada, únicamente reformula sin descanso su uniforme adaptándose a los tejidos y los ornamentos del presente pero conservando lo esencial. Tampoco lo necesita: su clientela sigue demandando las mismas prendas, y su estilo, el de la elegancia liberada, no ha pasado de moda. Quizá sus reivindicaciones aún no hayan sido aceptadas por completo o quizá el público, un siglo después, no haya encontrado una firma con la que identificarse más y mejor. Lo que sí parece cierto es que la única diseñadora de moda que hizo de su trabajo una cuestión más política que estética es también la única que nunca ha pasado de moda (...)

Los noventa, sin embargo, fueron considerablemente más homogéneos, al menos en términos comerciales. Las grandes marcas de lujo aspiracional y optimista —la extraordinaria liberación de Versace, Dolce & Gabbana, Armani, Moschino, Tommy Hilfiger— parecían dar la razón a los teóricos del fin de la Historia (Fukuyama a la cabeza). La moda parecía haber alcanzado lo que Barthes consideraba su estado más puro: «representar de una manera eufórica el mundo y a sus consumidores». Parecía hecha para consumir y para disfrutar; una expresión perfecta del ideal capitalista. Sin embargo, si en el terreno político las teorías del fin de la Historia no satisfacían a numerosos intelectuales, en el terreno de la moda se produjo un proceso análogo. Diseñadores conceptuales como Martin Margiela y las creaciones tempranas de los Seis de Amberes —el grupo formado por los belgas Walter Van Beirendonck, Dries van Noten, Marina Yee, Dirk van Saene, Ann Demeulemeester y Dirk Bikkembergs— llevaban la contraria al optimismo oficial con colecciones inquietantes, políticas, que alertaban acerca de las contradicciones del mundo de la moda sin dejar de arrojar —en algunos casos— resultados económicos muy favorables para sus impulsores (...)

Sin embargo, si hubiera que buscar voces verdaderamente disidentes desde el punto de vista político, habría que fijar la vista en dos nombres que, a finales de la década, introdujeron discursos que combinaban la vanguardia plástica con un muy certero diagnóstico de la realidad. En época de grandes movimientos y desigualdades globales, tuvieron que ser dos inmigrantes —acomodados, pero inmigrantes— quienes supieron ver, en cierto modo, lo que se avecinaba (...)


viernes, 1 de agosto de 2014

Eric Hobsbawm. Reflexión sobre la docencia.


La comunicación es la esencia tanto de la docencia como de la actividad literaria. Afortunado el escritor al que le gustan las dos cosas, pues ello le salva de la isla desierta en la que habitualmente nos encontramos, escribiendo mensajes a destinatarios desconocidos en lugares de cuya existencia no tenemos ni idea, que arrojamos a las aguas procelosas del océano en botellas con forma de libros. Pero el profesor-escritor habla directamente a sus lectores potenciales. La clase seguía siendo probablemente la principal forma de enseñar para mi generación académica, y en muchos sentidos el profesor se relaciona con un aula llena de estudiantes como un actor con los rostros ante los cuales recita en el teatro, excepto en que la luz no se apaga. Tanto ellos como nosotros actuamos, y ellos son aquellos para los que actuamos. No hay nada como dar clase para damos cuenta de cuándo estamos perdiendo la atención del público. No obstante, la tarea del profesor es más difícil, pues éste espera que, cuando se vaya a su casa, el público se lleve consigo una carga de información y de ideas concretas que luego deberá recordar y digerir, y no sólo la satisfacción emocional del momento. Incluso un buen profesor comunica sólo lo que irradia cualquier otra persona que actúe y tenga una presencia escénica, a saber la proyección de una personalidad, un temperamento, una imagen, una mente activa: y con un poco de suerte, quizás haga saltar a su vez una chispa en la imaginación de alguno de los que le escuchan. A través de la discusión en clase es como determinamos si realmente hemos comunicado lo que pretendíamos o no. Ése es uno de los motivos por los que a lo largo de toda mi carrera como profesor universitario, he preferido los cursos generales que los destinados a especialistas. De hecho, mis libros sobre historia general o bien han sido fruto de clases para simples estudiantes o bien, aunque hayan tenido unos orígenes más especializados, han sido ensayados en mis clases para estudiantes corrientes.


La satisfacción del profesor con su tarea procede esencialmente de las relaciones que establece con el individuo, pero los individuos forman sólo una pequeña parte del numeroso conjunto de hombres y mujeres provistos de cuadernos de apuntes que abarrotan las salas de conferencia.

Hobsbawm, Eric, Años interesantes, una vida en el siglo XX. Crítica, 2003.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Hablando de Ucrania

Os dejo una reflexión sobre la geopolítica rusa que analiza la posición de Ucrania extraída de un libro muy interesante, La venganza de la Geografía de Robert Kaplan.
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Hablando sobre el "Califato energético" de Putin  

"Sin embargo, ni siquiera él ha renunciado del todo a la dimensión europea de la geografía rusa. Al contrario, su concentración en Ucrania, como parte de una tentativa más amplia para recrear una esfera de influencia a su alrededor, constituye una prueba de su deseo de estrechar los lazos con Europa, aunque no sobre una base democrática. Ucrania es el Estado pivote que transforma Rusia. Colindante al sur con el mar Negro y al oeste con los antiguos países satélite de la Europa del Este, en gran medida, la independencia de Ucrania mantiene a Rusia fuera de Europa. Con católicos griegos y romanos al oeste y ortodoxos orientales al este, el oeste de Ucrania es un caldo de cultivo para el nacionalismo mientras que el este se decanta a favor de estrechar las relaciones con Rusia. En otras palabras, la geografía de sus propias religiones ilustra el papel que este país desempeña como territorio fronterizo entre la Europa Central y la oriental. Z. Brzezinski afirma que, sin Ucrania, Rusia todavía puede ser un imperio, aunque "predominantemente asiático", que se vería envuelto en conflictos con los Estados caucásicos y los de Asia Central. Sin embargo, si recuperara el dominio de Ucrania, Rusia añadiría 46 millones de personas a su demografía con las miras puestas en Occidente, con lo que de pronto supondría una amenaza para Europa, a pesar de formar parte de esta. En este caso, según Brzezinski, Polonia, codiciada también por Rusia, se convertiría en el "pivote geopolítico" que determinaría los destinos del centro y el este de Europa y, por lo tanto, de la misma Unión Europea (...)"
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"El comunismo puede haberse derrumbado, pero los europeos aún necesitan el gas natural de Rusia, el 80% del cual llega vía Ucrania. La victoria de la guerra fría cambio muchas cosas, sin lugar a dudas, pero no atenuó en absoluto las realidades de la geografía (...)"

Por lo demás,

 "Ucrania, bajo la fuerte presión de Rusia, ha aceptado alargar el usufructo de la base de la flota rusa del mar Negro a cambio de una reducción en el precio del gas natural, a la vez que el Kremlin intenta hacerse con el control de la red de gaseoductos de Ucrania (Ucrania también depende de Rusia para gran parte de su comercio)". 

jueves, 28 de noviembre de 2013

Mijaíl Gorbachov posando para Louis Vuitoon.


De tanto marxismo dogmático se les olvido leer a Marx y claro, al final, todo lo sólido se desvanecía en el aire. Los que le veíamos salir en TVE junto a Reagan de pronto supimos que los nuevos mapas de la Europa contemporánea ya no iban a ser en rojo y azul como aparecían en el libro de EGB, por otro lado, aquel muro sólido que parecía una cordillera se convirtió en un inmenso fluido. Hoy el muro y Gorbachov son soportes neutros, de arte urbano el primero, de la moda pija el segundo, quizá era eso la opacidad, pura neutralidad, el cero absoluto. En fin, face to face with ourselves. 

lunes, 25 de noviembre de 2013

CRONOLOGÍAS

CRONOLOGÍA POR TEMAS.


CRONOLOGÍAS ESPECÍFICAS.

Tratado de la Gran Alianza (1815).

Artículo 2. Como quiera que los mismos principios revolucionarios que han sostenido la última usurpación criminal, podrán aún, bajo otras formas, atormentar a Francia y amenazar así el sosiego de otros países, las altas partes contratantes reconocen solemnemente el deber de redoblar su cuidado para velar en semejantes circunstancias por la tranquilidad y los intereses de sus pueblos y se comprometen a que en el caso de que suceso tan lamentable volviese a estallar, concertarían entre ellas y S.M.Cristianísima las medidas que juzguen necesarias para la seguridad de sus estados respectivos y para la tranquilidad general de Europa"
Tratado de la Gran Alianza firmado en París el 20 de noviembre de 1815.

martes, 19 de noviembre de 2013

ESTUDIAR HISTORIA. HISTORIA EN CONSTRUCCIÓN.

Cuando la opacidad de la realidad histórica a estudiar se nos presenta insuperable, confusa y densa es bueno recordar un principio básico de la ciencia ilustrada, "pensar es clasificar", aunque no únicamente. Aquí os dejo un esquema que realicé hace ya unos años, cuando me atrevía con cosas así. 
Para comprender las explicaciones es útil fragmentar la realidad histórica en varios ámbitos. 

HISTORIA ECONÓMICA 
¿Qué y cómo se produce? y ¿Cuál es la forma de distribuir la riqueza?
- Analizó el sector productivo más importante según riqueza generada (% renta nacional o PIB), población activa del mismo y las actividades económicas más importantes dentro del sector.
- Conocer el modo de producción, para ello analizo los tres factores productivos:
a) Fuerzas productivas. Los trabajadores y la división social del trabajo.
b) Materias primas (ej. carbón, petróleo) y fuentes de energía (el vapor..)
c) Capital: dinero derivado del beneficio de la producción o del comercio (ej. venta de esclavos del XVIII) y que vuelve a invertirse en nuevos negocios o se acumula por los propietarios de los medios de producción: Reproducción.
- Importante: estudio de las relaciones de producción, es decir, la relación entre los trabajadores y las personas y grupos que controlan los medios de producción (la tierra en el XVIII o el capital (dinero derivado de los beneficios) en el XIX).
- Distinción producción-productividad.


-  Conocer los agentes económicos (en siglo XVIII privilegiados y no privilegiados y en el XIX empresarios (empresas), trabajadores y, con especial atención, el Estado y su sistema impositivo (de impuestos) y su legislación económica (proteccionista o librecambista).
- Analizar los determinantes de la oferta (producción) y la demanda-consumo (población y nivel de renta). El mercado y sus dimensiones: del mercado local-nacional al mercado global (globalización). 
- Ideas económicas de la época (Fisiocracia, liberalismo, socialismo).
- Análisis de indicadores económicos para ver si hablamos de un fenómeno económico coyuntural (crisis) o estructural (expansión del sistema económico capitalista).
- Conocer el sistema económico (capitalismo o socialismo) y sus características.
- Por último la distribución de la riqueza teniendo en cuenta la división social del trabajo (campesinos-nobleza o proletariado-empresarios) viendo las diferentes posibilidades de consumo y bienestar de cada grupo social en relación con esa división social del trabajo.


HISTORIA SOCIAL
 El profesor dice que la Historia es el estudio del hombre y la sociedad en el tiempo… ¿Cómo estudiamos la sociedad?
- Preguntarse por el tipo de agente (protagonista) de la historia: el individuo (Napoleón), la multitud (colectivos sociales) o determinados grupos (las mujeres, el proletariado..). La suma de los factores no altera el producto, sin embargo, de nuevo necesito organizarme, necesito describir la estructura social y, lo que es más importante, conocer las causas de dicha estructuración (existencia de privilegios, dominio de los medios de producción o la división social del trabajo).
a) Personajes significativos: políticos, científicos, artistas, etc..cuyas acciones influyen de manera significativa en la sociedad de su tiempo y posteriormente.
b) Grupos sociales: estamentos, clases sociales y grupos sociales. Análisis del grupo o clase: la relación entre sus integrantes (homogenidad-heterogeneidad) y la relación con los demás grupos. 

Podemos encontrar varias opciones, para Antonio Machado el agente más importante es el hombre-pueblo y para Marx los oprimidos, sin embargo, para Ortega y Gasset el individuo “yo soy yo y mis circunstancias y sí no salvo mis circunstancias no me salvo a mí”.
- Tendríamos que estudiar cada grupo en su relación con la economía, la política (mayor o menor representación política) y su posición jurídica (cuota de derechos civiles, ej. derecho de asociación).
- Estudiaríamos las teorías o ideas sociopolíticas que aparecen en determinados contextos, ej. Rousseau y su Discurso sobre el origen de la desigualdad de los hombres.
- También la toma de conciencia por determinados grupos de su posición social y sus reivindicaciones políticas: ideología.
- Estudiaremos de igual modo las mentalidades de cada grupo, nos centrados en la cosmovisión de cada grupo, es decir, el conjunto de estereotipos y prejuicios (cárceles de larga duración) que como sabéis son el principio y el fin de todo conocimiento.


HISTORIA POLÍTICA: FRUTA PROHIBIDA. EL PODER Y SUS FORMAS.
- El poder a primera vista no tiene materialidad pero se hace inmanente, es decir, se materializa en leyes e instituciones que de una forma más o menos justa organizan y controlan una sociedad determinada. Por tanto, hay que preguntarse ¿Quién tiene el poder? ¿Quién legitima esa posesión?
- La institución fundamental es el Estado que tiene el monopolio del poder. Por tanto, necesitamos conocer las formas de Estado: monarquía y república con sus diferentes tipologías.
- La legitimidad: por gracia divina (A. Régimen con rey soberano) o por la concesión del pueblo organizado en nación política (soberanía nacional). Muy importante la representación de los diferentes grupos sociales.
- Sistema de gobierno: Si el poder esta concentrado tenemos el absolutismo, sin embargo, desde Locke y Montesquieu tenemos la división entre poder legislativo (hacer leyes), ejecutivo (gobernar) y judicial (juzgar). La mayor importancia del ejecutivo sobre el legislativo y viceversa diferencia los sistemas de gobierno en más o menos participativos.  
- El Constitucionalismo como forma de organizar la sociedad política. Tipos de constituciones y ampliación paulatina de derechos.
- ¿Quién hace las leyes? Si la ley es voluntad real tenemos el absolutismo, si la ley la hace el poder legislativo (parlamento) tenemos que analizar quienes son los componentes sociales de ese poder en relación con la representación de los diferentes grupos sociales (sufragio).
- Diferentes nociones de justicia en virtud de los grupos sociales (para la burguesía la justicia es la igualdad civil, para el proletariado es la igualdad social).
- Sistema punitivos (de castigo) y su relación con quienes hacen las leyes, teniendo en cuenta la relación de mayor o menor proporcionalidad entre el delito (ej. huelga proletaria) y las penas (encarcelamiento).  ¿Quién castiga? y ¿A quien se castiga? Códigos Civiles y penales y su evolución.


OTROS ASPECTOS IMPORTANTES
(Debemos de saber que es imposible agotar todos los aspectos de una realidad, tanto presente como histórica).
- Demografía histórica: Movimientos naturales (diferencial natalidad-mortalidad con estancamiento o crecimiento de la población), movimientos espaciales (movimientos migratorios) y estructura de la población (sexo, edad, sector económico). Causas y consecuencias.


- Geopolítica: la modificación de las fronteras de los diferentes estados.
- Relaciones internacionales: estudio de las relaciones entre Estados-Nación, la guerra y sus dimensiones.
La aventura del pensamiento: ¿Pueden las ideas cambiar el mundo?
- Historia de la ciencia. Relación Ciencia-técnica y su aplicación económica.
- Historia del pensamiento filosófico en su vertiente moral, ética y política.
- Estética o estudio de las formas artísticas (pintura, escultura, música, la literatura, etc), sus estilos y movimientos (neoclásico, romanticismo, naturalismo, etc) y su importancia como “lenguajes” alternativos.

Lo importante, en todo caso, es ser capaz de elaborar SÍNTESIS INTERPRETATIVAS. 

miércoles, 24 de julio de 2013

LA HISTORIA CONTEMPORÁNEA EN TU MÓVIL.

Descarga la aplicación de box en tu móvil (iphone o smarthphone) y accede a todo el material.

1. Busca la carpeta de tu materia. Historia del Mundo Contemporáneo y accede al material. 


 2. Conceptos.




3. Prácticas.


4. Esquemas.


5. Presentaciones.



 

















martes, 23 de julio de 2013

jueves, 16 de mayo de 2013

LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS DE ENTREGUERRAS

Cronología. Los problemas económicos de entreguerras.


PROBLEMAS ECONÓMICOS DE ENTREGUERRAS.

Crisis de reconversión de la guerra a la paz (1918-1921).

1919
John Maynard Keynes publica Las consecuencias económicas de la paz.
1921
Conferencia de Londres sobre las reparaciones alemanas.
1921
Políticas proteccionistas en EE.UU y Reino Unido.

Crisis económica de 1921-1923. Hiperinflación alemana.

1922
Ley Fordney-Mc Cumber (arancel proteccionista en EE.UU).
Conferencia Internacional de Génova
1923
Hiperinflación alemana (enero de 1922-diciembre de 1923).
Ocupación franco-belga del Rhur.

Felices años 20 (1924-1929).

1924
Plan Dawes. Conferencia de Ginebra. Medias para resolver el problema alemán.
Nueva moneda alemana: Reischmak.
1925
Fin de la ocupación del Rhur.
Inicio de la recuperación alemana.
1926
Huelga minera en Inglaterra. Huelga general en apoyo de los mineros.
1929
Octubre. Crack de la Bolsa de Wall Street (Nueva York).

Crisis de 1929 y década de los treinta.

1930
EE.UU decide proteger su economía con altos aranceles arancelarios. Arancel Smoot-Hawley.
1931
Índice de paro en Gran Bretaña del 23%
Quiebra del Creditanslalt.
Reino Unido abandona el patrón oro.
1932
Al Capone es condenado a siete años de cárcel.
Acuerdo de Otawa, Inglaterra protege su comercio de Commonwealth.
1933
Roosevelt pone en práctica su programa New Deal.
Fracaso de la Conferencia Económica Mundial de Londres: generalización del proteccionismo.
1936
J.M. Keynes publica Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero.
Políticas de intervención económica y social (vacaciones para los obreros)  del Frente Popular en Francia.

CONCEPTOS. PROBLEMAS ECONÓMICOS DE ENTREGUERRAS.


□ Autarquía: Política económica consistente en fomentar que todos los productos que necesite un país sean producidos por él mismo.

□ Balanza comercial: Es la diferencia entre las exportaciones y las importaciones de mercancías.

□ Burbuja especulativa: Situación bursátil caracterizada por una supervaloración de las acciones de las empresas que no se corresponde con la producción de las mismas. Suele concluir con una caída del valor de la bolsa.

□ Crack: Caída brusca de los valores bursátiles.

□ Deflación: Política practicada por diferentes países, generalmente europeos, para reducir al máximo la tasa de inflación y mejorar su competitividad en los mercados. Se lleva a cabo mediante la revalorización de la moneda, la restricción de créditos, la subida de impuestos, y el descenso del gasto público, de los salarios y de los precios.

□ Depresión económica: Fenómeno de larga duración que se caracteriza por un descenso de la actividad económica. Las depresiones son parte integrante de los ciclos económicos, comunes a las sociedades capitalistas industriales. Cuando la oferta del sistema productivo es superior a la demanda, se produce un descenso de los ritmos de crecimiento de la producción, una bajada de precios y salarios y una disminución del empleo. El término Gran Depresión se aplicó por primera vez al período comprendido entre 1873 y 1895/1896, aunque esta denominación se ha hecho más popular para designar la crisis de 1929.

□ Deuda externa: Cantidad de dinero que el gobierno de un país debe pagar para saldar los créditos solicitados a otros países o a organismos financieros internacionales. Es el resultado de una balanza negativa en el comercio internacional de un país; se produce cuando la suma de las exportaciones de mercancías, divisas importadas e inversiones es menor que las importaciones, divisas exportadas e inversiones extranjeras.

□ Divisa: Moneda o valores de un país extranjero. La entrada de divisas a un país se produce por la venta de productos (comercio exterior) o por los ingresos procedentes del turismo.

□ Gran depresión: Crisis económica que se originó tras el crack de la bolsa de Nueva York en 1929 y que duró hasta el estallido de la II Guerra Mundial.

□ Hiperinflación: Subida descontrolada de los precios

□ Hoover, Herbert: (1874-1964):  Presidente republicano de Estados Unidos en el momento del comienzo de la crisis de 1929. Su postura liberal impidió la toma de medidas al comienzo de la crisis. Fue derrotado en las elecciones de 1932 por el candidato demócrata F.D. Roosevelt.

□ Inflación: Subida generaliza y persistente de los precios.

□ Intervencionismo económico: Conjunto de políticas llevadas a cabo por los gobiernos a raíz de la gran depresión consistentes en la revisión del liberalismo económico y la intervención del Estado para superar la crisis económica.

□ Keynes, John Maynard: (1883-1946) Economista británico; fue el principal crítico de las teorías económicas tradicionales. Era partidario del pleno empleo como forma de superar las crisis económicas, y de la intervención del Estado en la economía. En 1919 escribió Las consecuencias económicas de la guerra.

□ Ley Seca: Por este nombre se conoce la que fue la decimoctava enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que prohibió la fabricación, la venta, el transporte, la importación y la exportación de bebidas alcohólicas, y que entró en vigor del 1 de enero de 1920 hasta el 5 de diciembre de 1933, fecha en la que fue abolida por la vigesimoprimera enmienda.

□ New Deal: Conjunto de medidas destinadas a relanzar la economía y crear empleo que llevó a cabo el presidente estadounidense perteneciente al Partido Demócrata, F. D. Roosevelt.

□ Ottawa, Conferencia de: Reunión de los miembros del imperio británico, celebrada entre julio y agosto de 1932, para hacer frente a los efectos de la crisis económica de 1929. Otorgó la preferencia del mercado imperial como forma de protección de la economía de los países miembros.

□ Patrón oro: Sistema económico en el que las monedas nacionales estaban respaldadas por las reservas de oro de sus respectivos países.

□ Patrón cambio oro: Sistema mixto en el que las monedas se respaldan tanto con el oro de las reservas monetarias como con la posesión de divisas extranjeras.

□ Proteccionismo: Política económica basada en gravar con elevados aranceles las importaciones. Tiene como resultado la disminución del volumen del comercio internacional.

□ Producción en masa: Sistema de producción basado en una elevada producción de bienes gracias a la elevación de la productividad mediante la aplicación de nuevas tecnologías y de racionalización del trabajo como el taylorismo y la producción en cadena.

□ Recesión: Fase depresiva de una economía, cuando el saldo de crecimiento es negativo.

□ Roosevelt, Franklin Delano: (1882-1945) Presidente de Estados Unidos. Afiliado al partido demócrata, fue senador entre 1910 y 1913. Aunque en 1921 sufrió un ataque de poliomielitis que condicionaría su salud el resto de su vida, su vocación política hizo que se reincorporara rápidamente a la vida pública. En 1928 fue elegido gobernador de Nueva York y cuatro años después, en 1932, presidente de Estados Unidos. Preocupado con por los efectos de la Gran Depresión, puso en marcha el programa económico del New Deal. A comienzos de la Segunda Guerra Mundial se mantuvo neutral, pero después del ataque japonés a Pearl Harbor, se alineó con el bando aliado. Intervino activamente en las diferentes conferencias que configuraron políticamente el mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial. En 1945, cuando aún no había acabado su mandato, murió repentinamente en Warm Spring. Sus ideas y propuestas ejercieron una gran influencia en la creación de la ONU.

□ Sociedad de consumo: Tipo de sociedad propia de los países desarrollados en el siglo XX. Se caracteriza por la disponibilidad que existe en el mercado de poder adquirir innumerables productos, muchos de ellos innecesarios, y por la generalización de necesidades artificiales. Esto conduce a un consumismo masivo de artículos, cuya compra es inducida por una propaganda comercial masiva que se planifica de forma científica y se transmite a través de los medios de comunicación: prensa, radio, televisión, internet.

□ Superproducción: Exceso de producción industrial. Se origina cuando las empresas producen por encima de las posibilidades de consumo, lo que provoca un aumento continuo de reservas. En el sistema capitalista, la superproducción produce una crisis que se manifiesta en el abaratamiento de las mercancías, el descenso de los beneficios y el aumento del desempleo.

□ Taylorismo y fordismo: Sistemas de trabajo cuyo objetivo es maximizar la productividad por medio de la separación de tareas entre los operarios.

□ Wall Street: Nombre de la calle en la que se encuentra la Bolsa de Nueva York. La llamada crisis de Wall Street, en octubre de 1929, marcó el inicio de la Gran Depresión.

domingo, 5 de mayo de 2013

EL CERO Y EL INFINITO. TEXTOS DE TRABAJO.

Rubachof iba y venía en su celda, desde la puerta a la ventana y viceversa, entre el camastro, el lavabo y el cubo, seis pasos y medio en un sentido, seis pasos y medio en otro. En la puerta se volvía a la derecha, en la ventana a la izquierda: esto era una vieja costumbre de prisiones; si no se cambiaba el sentido del paso a cada media vuelta pronto se sentía vértigo. ¿Qué pasaría en el cerebro del Número Uno? Imaginaba de repente una sección de este cerebro, cuidadosamente pintada a la acuarela sobre una hoja de papel clavada con chinchetas en un tablero de dibujo. Las cincunvoluciones de la materia gris se henchían como si fueran vísceras, se enrollaban una sobre otras como serpientes vigorosas, se estiraban en una vaga neblina como la espiral de las nebulosas sobre las cartas astronómicas...¿Qué pasaba en la dilatación de estas circunvoluciones grises? Se sabía todo sobre lejanas y auténticas nebulosas, pero sobre las del Número Uno no se sabía nada. Por esta razón sin duda la Historia era más bien un oráculo que ciencia. Más tarde, mucho más tarde, quizá se las enseñaran por medio de cuadros estadísticos a los que se añadirían mapas anatómicos muy parecidos. El profesor dibujaría en el encerado una fórmula algebraica representando las condiciones de vida de las masas en un país y en una época dada: "Ciudadanos, he aquí los factores objetivos que han condicionado este proceso histórico". Y señalando con el puntero un paisaje brumoso y gris entre el segundo y tercer lóbulo del cerebro del Número Uno: "Y ahora, he aquí la imagen subjetiva de estos factores. La que durante el segundo cuarto del siglo XX condujo al triunfo el principio totalitario". Mientras esto no fuera posible, la política nunca pasaría de ser un diletantismo sangriento, pura superstición y magia negra... (40-41). 

Continuará.. 

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