domingo, 20 de noviembre de 2011

TEXTO. Los cambios sociales en la industrialización

                                                   
En primer lugar, pues, por lo que se refiere a los patronos: con muy pocas excepciones, son un grupo de hombres que han surgido del negocio del algodón sin educación ni preparación, excepto la que hayan podido adquirir gracias a su relación con el pequeño mundo de comerciantes en la lonja de Manchester; pero, para contrarrestar este defecto, dan unas apariencias, gracias a un ostentoso desfile de mansiones elegantes, ajuares, libreas, parques, caballos, perros de caza, etc., que se cuidan de exhibir ante el comerciante extranjero de la forma más fastuosa. […] En general, los obreros son un grupo inofensivo de hombres instruidos y sin pretensiones, aunque es casi un misterio para mí cómo adquieren esa instrucción. Son dóciles y tratables, si no se les irrita demasiado; pero esto no es sorprendente, si tenemos en cuenta que están acostumbrados a trabajar, a partir de los seis años, desde las cinco de la mañana hasta las ocho o nueve de la noche. Dejad que uno de los defensores de la obediencia al amo se aposte en la avenida que conduce a una fábrica, un poco antes de las cinco de la mañana, y que observe el aspecto miserable de los pequeñuelos y de sus padres, arrancados de sus camas a una hora tan temprana y en todo tipo de tiempo; dejadle que examine la miserable ración de comida, compuesta básicamente de gachas y torta de avena troceada, un poco de sal, y a veces coloreada con un poco de leche, junto con unas pocas patatas y un trocito de tocino o manteca para comer. ¿Comería esto un trabajador manual de Londres?
Relato de un operario de la industria del algodón en 1818