domingo, 20 de noviembre de 2011

TEXTO. La división del trabajo

                                                   
Tomemos como ejemplo una manufactura de poca importancia, pero a cuya división del trabajo se ha hecho muchas veces referencia: la de fabricar alfileres. Un obrero que no haya sido adiestrado en esa clase de tarea […] y que no esté acostumbrado a manejar la maquinaria que en ella se utiliza […], por más que trabaje, apenas podría hacer un alfiler al día, y desde luego no podría confeccionar más de veinte. Pero, dada la manera como se practica hoy día la fabricación de alfileres, no solo la fabricación misma constituye un oficio aparte, sino que está dividida en varios ramos, la mayor parte de los cuales también constituyen otros tantos oficios distintos. Un obrero estira el alambre, otro lo endereza, un tercero lo va cortando en trozos iguales, un cuarto hace la punta, un quinto obrero está ocupado en limar el extremo donde se va a colocar la cabeza: a su vez la confección de la cabeza requiere dos o tres operaciones distintas [...]. He visto una pequeña fábrica de esta especie que no empleaba más que diez obreros, donde, por consiguiente, algunos de ellos tenían a su cargo dos o tres operaciones. […] podían, cuando se esforzaban, hacer entre todos, diariamente, [...] más de 48.000 alfileres, cuya cantidad, dividida entre diez, correspondería a 4.800 por persona [...].
ADAM SMITH, La riqueza de las naciones , 1776