miércoles, 12 de octubre de 2011

EL PODER DEL PARLAMENTO: SISTEMA POLÍTICO INGLÉS

Inglaterra bajo la dinastía de los Tudor, en el largo reinado de Isabel I (1558-1603) conoció una época de prosperidad económica que benefició a la pequeña nobleza rural (gentry) y a los comerciantes. Los Tudor gobernaron de acuerdo con el Parlamento constituido, desde el siglo XIV, por la Cámaras: la de los Lores (gran nobleza terrateniente, obispos y arzobispos anglicanos) y la de los Comunes que era electiva pero sólo para la nobleza gran propietarias (la gentry) y los grandes comerciantes participaban en la elección. El Parlamento tenía atribuciones importantes como la aprobación de los impuestos y participaba con la monarquía en la elaboración de las leyes.
En el siglo XVII, la nueva dinastía de los Estuardo intentó, como el resto de las monarquías europesas, incrementar la autoridad real e imponer una monarquía absoluta. La crisis económica de este siglo afectó, sobre todo, a la Corona y a la aristocracia. Carlos I (1625-1649) trató de imponer un nuevo impuesto fuera del control parlamentario. El enfrentamiento entre el Rey y el Parlamento desembocó en la guerra civil (1642-1649). La victoria del ejército parlamentario dirigido por Cromwell concluyó con la primera ejecución de un monarca europeo y la consolidación del Parlamento que abolió los restos del feudalismo, facilitando el futuro desarrollo del capitalismo comercial y agrario, bases de la Revolución Industrial inglesa de finales del siglo XVIII.
Tras esta fase de la Revolución inglesa, el Parlamento restauró a los Estuardo pero impuso el Habeas Corpus Act en 1679 que garantizaba la libertad del individuo frente a detenciones arbitrarias. Jacobo II, el último Estuardo, al intentar restaurar el catolicismo provocó una nueva revolución menos sangrienta, conocida como la Revolución Gloriosa de 1688. El Parlamento aprobó la Declaración de Derechos de 1689 que establecía, por primera vez, la división de los poderes, la libertad de imprenta, el derecho a la propiedad y, en definitiva, la primera monarquía constitucional y parlamentaria en una Europa donde prevalecían las monarquías absolutas. 

En estas circunstancias, los llamados Lores y los Comunes, hoy unidos en virtud de sus cartas y elecciones, constituyendo la representación plena y libre de la Nación […], declaran:

1.º Que el pretendido poder de la autoridad real de suspender las leyes o de ejecutar leyes sin el consentimiento del Parlamento es ilegal.
2.º Que el pretendido poder de la autoridad real de conceder las leyes y de ejecutarlas, como ha sido usurpado y ejercido en el pasado, es ilegal.
4.º Que cualquier petición de dinero para la Corona o para su uso, bajo pretexto de prerrogativa, sin el consentimiento del Parlamento, por un tiempo más largo o de una manera que no sea consentida por el Parlamento, es ilegal.
5.º Es un derecho de los individuos el presentar peticiones al Rey, y que todo encarcelamiento en razón de estas peticiones es ilegal.
6.º Que las elecciones de los miembros del Parlamento deben ser libres.
9.º Que ni la libertad de palabra, ni la de los debates o proceso en el seno del Parlamento puede ser coartada o puesta en discusión en ninguna Corte ni en ningún otro lugar […].
10.º Que para encontrar un remedio a todos los problemas, corregir, fortificar y mantener las leyes, es necesario reunir frecuentemente el Parlamento.
Declaración de Derechos aprobada por el Parlamento inglés
en 1689 (Bill of Rights)