domingo, 23 de octubre de 2011

CUADRO-RESUMEN DEL PROCESO DE CAMBIO DENOMINADO REVOLUCIÓN INDUSTRIAL.

ESQUEMA DE LOS CAMBIOS OPERADOS EN LA SOCIEDAD INMERSA EN UN PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN. 
                
Sociedad preindustrial
Revolución Industrial
Sociedad industrializada
Mentalidad de tradición
Transformación de la mentalidad
Mentalidad de innovación
Estabilidad productiva
Despegue productivo
Crecimiento económico
Demografía dependiente. Crisis de subsistencia
Transición demográfica
Demografía en expansión.
Predominio productivo de la agricultura
Revolución agrícola
Predominio productivo de la industria
Poblamiento rural dominante
Urbanización
Poblamiento urbano dominante
Movilidad geográfica y social reducidas
Éxodo rural y revolución de los transportes
Movilidad geográfica y social constantes
Estructura social cerrada y rígida
Proceso de reemplazo
Estructura social abierta y flexible
Analfabetismo general
Fase de transición
Alfabetización progresiva
Manufacturas y herramientas
Proceso de reemplazo
Industrias y máquinas
Talleres artesanales
Fase de transición
Fabricas mecanizadas
Artesanos y gremios
Etapa de coexistencia
Proletariado industrial y sindicatos
Pobreza material general
Transición y proletarización.
Bienestar material creciente.

DESCRIPCIÓN
El título del esquema nos indica sobre su contenido temático: ofrece una representación gráfica simplificada de los cambios introducidos en la sociedad por el proceso histórico denominado "Revolución Industrial" que se inicia en Gran Bretaña a finales del siglo XVIII y se extiende por Europa y el mundo occidental en las décadas siguientes según ritmos diferenciales. 
El esquema permite estructurar sintéticamente los cambios y transformaciones que se operan en distintos ámbitos de la sociedad como resultado de la puesta en marcha de ese proceso de industrialización y modernización socioproductiva. 
El cuadro sinóptico está organizado en tres columnas dispuestas en paralelo indicando tres momentos de un mismo proceso: Sociedad preindustrial, Revolución Industrial y Sociedad industrializada. 
ANÁLISIS. 
El esquema representa tres situaciones históricas diferentes definidas por cada una de las tres columnas: la primera corresponde a las características de la sociedad preindustrial; la segunda a la sociedad en la que tiene lugar el "despegue" (take off) de la Revolución Industrial; y la tercera a la sociedad que ya ha experimentado y consolidado el proceso de industrialización de manera avanzada.
Cada una de las columnas recoge trece casillas que reflejan varias dimensiones, las cuatro primeras aluden a aspectos genéricos económicos y demográficos (tipo de mentalidad y sistema demográfico dominante, sector productivo hegemónico); las cuatro siguientes indican aspectos relacionados con la estructura social (tipo de poblamiento, grado de movilidad, flexibilidad e ilustración); y las cuatro últimas hacen referencia a dimensiones laborales, materiales y de organización productiva (unidades básicas de producción dominantes, agentes principales implicados y condiciones vitales). 
EXPLICACIONES.
El vocablo "Revolución Industrial" (acuñado en 1884 por el historiador británico Arnold Toynbee) remite a un proceso histórico de cambios radicales en los métodos de producción económica de bienes y servicios que afectan decisivamente al conjunto de la estructura social, política y cultural del área, país o Estado que lo experimenta. Su origen cronológico, el momento del crucial "despegue" de dicho proceso se sitúa en el último tercio del siglo XVIII y su primer escenario geográfico fue Gran Bretaña, si bien a lo largo del siglo XIX fue extendiéndose de modo gradual y diferencial por otros países europeos y occidentales, básicamente. No obstante, el término "Revolución" es discutible, si nos atenemos al elemento cronológico, el cambio no fue súbito, más de un siglo para la generalización de los cambios, sin embargo, la dimensión del cambio bien justifica el concepto. 
La Revolución Industrial es un cambio de dimensiones análogas a la revolución agrícola y ganadera del Neolítico que supuso el cambio de sociedades cazadoras-recolectoras a sociedades productoras de tipo agroganadero. 
La Revolución Industrial rompió, no obstante, las limitaciones naturales que habían limitado las economías campesinas hasta el XVIII al transformar al hombre  agricultor y ganadero en un hombre también constructor y manipulador de máquinas tecnológicas automotrices complejas (ya no meramente herramientas manuales: la diferencia entre la polea y la máquina de vapor) que controlaban la fuerza de vastos recursos de fuentes de energía inanimada (la fuerza calorífica del vapor) y eran aplicadas a la producción masiva de bienes, artículos, mercancías y servicios (mediante la conversión de esa fuerza calorífica en fuerza motriz dominada mecánicamente).  Esa mecanización tecnológica de la producción y los consecuentes cambios en los modos de trabajo, distribución y comercialización de los productos generados crearon un nuevo ámbito productivo (la industria mecanizada frente a la manufactura artesana), transformaron las antiguas actividades (la agricultura intensiva capitalizada frente a la agricultura extensiva preindustrial) y modificaron la naturaleza y eficacia de los servicios tradicionales (basta contrastar el transporte a caballo con el transporte por ferrocarril). De este modo liberó una potencia de crecimiento económico autosostenido que extendió sus efectos sobre todos los ámbitos de la existencia de la sociedad industrializada, rompiendo las limitaciones naturales al crecimiento de la población, al aumento de la duración promedia de vida humana, a la entidad de los poblamientos no rurales dedicados a la agricultura, a la composición de las estructuras ocupacionales y a la capacidad para alimentar y atender las amplias necesidades de subsistencia y bienestar de las poblaciones industrializadas. En este sentido, la Revolución Industrial fue una serie de simultáneas e interdependientes microrrevoluciones en la producción, la distribución, el comercio y la financiación de todos esos procesos diversificados. 
Para abarcar todas estas transformaciones bajo un mismo concepto, los historiadores económicos han introducido el término de "Modernización" (a secas, o a veces con el adjetivo de "socioproductiva"; un proceso que alude no solo a la mecanización industrial de la producción económica, sino también a los restantes fenómenos paralelos y concurrentes:
1. El crecimiento económico general, medio por el aumento anual del PIB, cuyas tasas en Gran Bretaña pasaron del 0,6% en 1760-1780 a dar un "salto" rápido que las situó en el 1,4% en 1780-1800 y el 1,9% en 1801-1831.
2. El crecimiento demográfico constante, intenso y prolongado, cuyas tasas fueron las más importantes registradas en la historia hasta entonces: en Gran Bretaña pasaron del 3 por mil hacia 1750 al 10,6 por mil en 1800 y el 13,5 por mil en 1870.
3. La urbanización acelerada (la concentración de la creciente población en ciudades donde se agrupaban las actividades industriales y administrativas): en Gran Bretaña la población urbana pasó de ser solo un tercio de la población global del país en 1800 a representar la mitad en 1850 y más de las tres cuartas partes en 1900.
4. La alteración de la composición de la población laboral, con un descenso agudo de la empleada en actividades primarias agrícolas en contraste con el ascenso del a empleada en el sector secundario industrial y en el sector terciario de servicios: en Gran Bretaña la población agrícola cayó del 36% de 1800 al 18,7% de 1860, mientras que la población industrial pasó en esos mismos años del 29,7% al 43%. 
5. La expansión de las tasas de alfabetización hasta cubrir a gran parte de la sociedad en su conjunto, incluyendo la implantación de sistemas educativos generales para asegurar ese capital humano mínimamente letrado, formado e ilustrado, capaz de operar las máquinas y vivir en núcleos urbanos: en Gran Bretaña la población analfabeta, que era como en toda Europa entre un 75% y un 80% del total a mediados del siglo XVIII pasó a representar solo el 35% hacia 1850. 
6. La diversificación y especialización de las actividades productivas en múltiples oficios y ocupaciones laborales de nueva generación y en constante proceso de innovación: no hubo antecedentes para el trabajo de los ferroviarios antes de la locomotora.
7. La racionalización del sistema institucional de gobierno burocrático y la codificación reglada del sistema jurídico y legal necesarios para promover y garantizar las propiedades particulares y las actividades económicas en todas sus vertientes (comerciales, inversoras, financieras, crediticias, bursátiles..). 
En definitiva, la Revolución Industrial no solo liberó a las sociedades de las constricciones de una economía marginal de mayor o menor subsistencia (con el horizonte del hambre y la elevada mortalidad) sino que abrió la senda de un proceso de crecimiento económico autosostenido en base a la mejora de los niveles de producción (más volumen de productos fabricados) y productividad (aumento del rendimiento del trabajador mediante la mecanización y la nueva organización productiva en fábricas). 
La Era de la Revolución es la un tiempo que la Revolución Industrial inaugura junto con la Revolución liberal-burguesa, por tanto, es una de las señas de identidad de la época contemporánea. Su desigual presencia (países desarrollados e industrializados y no desarrollados) e impacto (crecimiento económico a costa de destrucción del medio ambiente) es un elemento fundamental de nuestro presente.


Fuente: Moradiellos, E, La historia contemporánea en sus documentos. RBA, 2011. Modificado.