martes, 12 de julio de 2011

LENGUAJES DE CLASE

"El progreso de la maquinaria ha sido tan rápido, tan incontrolado y autoprotegido en su desarrollo, que los que estaban en el negocio se han convertido, como por arte de magia, en la aristocracia adinerada del país; y como nuestros gobernantes favorecen y nuestro sistema sanciona un derecho de voto basado en el dinero como prueba de aptitud legislativa, no hay que asombrarse de que el rango social de los traficantes de dinero llegue a ser igual que sus posesiones; ni tampoco que dentro de poco comprobemos que se generaliza lo que ha ido en aumento, a saber, un cambio total de la situación entre la aristocracia de vapor y la aristocracia de la tierra"
Northern Star, 16-III-1839, en G.S.JONES, Lenguajes de clase. Estudios sobre la historia de la clase obrera inglesa. Madrid.

INTRODUCCIÓN.
El documento es un fragmento de la prensa inglesa de la primera mitad del siglo XIX, centrado en el ascenso social de la burguesía industrial. La Inglaterra del segundo cuarto del XIX vivía en su plenitud toda la serie de cambios derivados de la Revolución Industrial. Estas transformaciones afectaron a todos los ámbitos, económico, social y político. Este texto se centra en consideraciones sobre aspectos sociales.
El periodista anónimo refleja en su artículo con precisión el alcance histórico de las profundas transformaciones que acarreó la Revolución Industrial.

II. COMENTARIO.
El proceso de grandes cambios económicos y sociales que supuso la Revolución Industrial alcanzó su plenitud en la primera mitad del XIX. Hizo posible la aparición de un nuevo sistema económico, el capitalismo, y una nueva estructura social, la sociedad de clases. Ésta se distinguía por la radical separación entre capital, en cuanto medios para producir, y el trabajo. La propiedad se concentró en pocas manos, las de los capitalistas. La nueva sociedad capitalista se caracterizó por una estructura jerarquizada en función de la propiedad, donde había una pequeña cúspide de grandes propietarios inmensamente ricos y una gran base de obreros miserables.
Los cambios de la Revolución Industrial también afectaron a la cúspide social. La antigua clase social dominante, la aristocracia, basaba su poder y riqueza en la propiedad de la tierra. Eran, sobre todo, terratenientes. Pero con la industrialización la base de la riqueza pasó del campo a la fábrica, de la tierrra a la maquina. 
Pronto la burguesía industrial superó a la vieja aristocracia por sus bienes y propiedades. De esta manera el documento puede hablar de aristocracia adinerada para referirse a los nuevos beneficiarios  de la revolución fabril. La aristocracia del vapor, propietarios industriales, se enfrentaron con la aristocracia de la tierra, referida a la nobleza rural, pilar social de la Inglaterra preindustrial.
Un último aspecto del documento es el referido al derecho al sufragio. El liberalismo de la primera mitad del XIX estuvo dominado muy mayoritariamente por la burguesía, fue el denominado liberalismo conservador o doctrinario, enfrentado al progresista o democrático. Una de las principales diferencias entre ambos era la amplitud de derecho al voto. El liberalismo conservador basaba éste en la capacidad económica del ciudadano, restringiendo el sufragio a la posesión de un mínimo de riqueza, lo que marginaba de la vida política a las mujeres y a la gran mayoría de varones: obreros, campesinos, empleados, etc..Por tanto, la burguesía se convirtió, gracia a que el voto estaba en sus manos, en la clase política dominante, cuando ya lo era económica y socialmente.

CONCLUSIÓN.
La posición de la burguesía  se afianzó aún más en los decenios siguientes. Su poder económico aumentó y su hegemonía social fue pareja a la económica. Frente a ella la aristocracia fue languideciendo. Pero frente al poder burgués creciente se alzaron las reivindicaciones de las nuevas clases inferiores, las de los trabajadores. Éstos reclamaron la igualdad mencionada en el liberalismo por medio del sufragio universal, como encarnación de las ideas democráticas, al tiempo que plantearon sus reinvindicaciones sociales. La burguesía tuvo que enfrentarse en los decenios siguientes con los planteamientos del movimiento obrero.