Sépase por esta carta cómo yo, F., vecino que soy del lugar (..) doy en arrendamiento a F., vecino de tal parte, un cortijo de tierras de labor para sembrar en que hay tantas fanegas (..) por espacio de tanto años (..) guardando en tantos maravedíes, y tanto trigo y gallinas, que me ha de pagar en cada un año a tales plazos (..) guardando en ello lo siguiente: Que durante este arrendamiento no se ha de poder pedir descuento, baja ni moderación del precio de él por ningún caso que suceda de esterilidad, por pocas o muchas aguas, piedra, fuego, peste, guerras, langostas, ni por otro ninguno que suceda (..) Que los frutos de estos arrendamientos quedan hipotecados expresamente a la paga del precio (..); y aunque estén en poder del tercero (..) se han de poder ejecutar, y sacarlos, y venederlos, y de su valor se haga el pago; y si de derecho intentare no pagarme, pueda quitarle el dicho cortijo (..) y ejecutarle por la quiebra que tuviere (…) |
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